Mucho tiempo ha transcurrido
desde el nacimiento de la televisión, por la década de los años 30 del siglo
XX. Con el avance de la industrialización el consumo de bienes y servicios se
hizo masivo, hecho que fue derivando en la necesidad de idear maneras de hacer
llegar a cada vez mayor cantidad de personas las bondades de los mismos; nace
entonces la publicidad y la propaganda como medio para impulsar las marcas y
las empresas. La televisión se constituía de esta manera en el mejor escenario
posible para tal fin: un sinnúmero de personajes conocidos ofreciendo al
consumidor los beneficios de tener, de consumir, de utilizar miles y miles de
artefactos de diferentes escalas y características. Había nacido pues, una
relación simbiótica entre la Televisión y el
Marketing.
Esta fórmula, si bien era exitosa
y productiva, al mismo tiempo era excluyente. No todas las empresas tenían la
capacidad financiera para llevar adelante campañas publicitarias a través de
las bondades que ofrecía la televisión. Es entonces cuando, en la última década
del tumultuoso siglo XX, surge el internet, como medio masivo, universal y
accesible de comunicación. De pronto, en un simple aparato electrónico (un
computador personal), una persona tenía acceso a información de todas partes
del mundo, en tiempo real. Oportunidad de oro para aquellas organizaciones que,
teniendo la necesidad de proyectar su marca y las bondades de la misma, no
tenían el alcance financiero para tales fines. Nace de esta manera, el marketing
digital, como herramienta accesible, y sobre todo mucho más flexible que la
publicidad tradicional; permite ofrecer productos y servicios a través de
canales mucho más amplios, a mercados potenciales mucho más numerosos, y sobre
todo permite una retroalimentación mucho más efectiva, pudiendo recibir de
primera mano todos los insumos necesarios para diseñar estrategias de
publicidad y promoción más efectivas, y con la flexibilidad que otorga el
seguimiento más continuo del impacto de las mismas en los consumidores.
Aun así, el marketing digital nació,
como toda idea nueva, con sus limitaciones y particularidades. Hay que tener en
consideración que, esencialmente, nace como una forma evolutiva del marketing
ejecutado en medios tradicionales (tv, radio, prensa); por ende el diseño de su
interfaz no escapaba mucho del método unilateral, caracterizado por la poca
retroalimentación que se podía lograr con los clientes potenciales. Este modelo
fue denominado como web 1.0.
Posteriormente, y como resultado de la rápida evolución de las tecnologías,
nace el marketing
2.0, más orientado al desarrollo de estrategias basadas en el conocimiento
de las necesidades y gustos del consumidor; basándose en medios online tanto
tradicionales como alternativos.
Teniendo en consideración que, al
final lo que marca el éxito de la estrategia es su diseño y ejecución efectiva,
podemos afirmar que la verdadera revolución que trajo consigo el marketing
digital, está en trascender la barrera entre la empresa y sus clientes,
constituyéndose de esta manera en una plataforma para tejer redes, vínculos,
captar clientes, crear lealtad a la marca, estimular y fortalecer
comportamientos de compra en los consumidores. El aporte del marketing digital,
es que cada producto está al alcance de la mano.
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