El comportamiento
del consumidor se define como el conjunto de actividades internas y
externas llevadas a cabo por un conjunto de individuos, orientadas a la
satisfacción de sus necesidades. En este proceso interactúan personas,
familias, empresas, y está definido por la interacción entre ellas: procura de
bienes y servicios, concepción de marca, publicidad y propaganda. Para el marketing, estudiar y analizar al
potencial consumidor es lo más importante; para poder definir las estrategias más
exitosas posibles de promoción y eventual comercialización de una marca,
producto, bien o servicio, es imperativo adaptar sus características esenciales
(producto central) a las necesidades de los consumidores.
Uno de los elementos, quizás el más
importante, que influyen en las decisiones de compra de los consumidores de un
grupo social, es su poder
adquisitivo. Este no es más que la cantidad específica de bienes y
servicios que pueden ser comprados con una suma especifica de dinero. La
ecuación que genera el mayor equilibrio es la siguiente: mientras mayor
cantidad de bienes y servicios se produzcan dentro de una economía, mayor será
la posibilidad de adquirir estos al menor precio posible. En función de lo
anterior, las estrategias de marketing tienen mayores probabilidades de éxito
son aquellas que se implantan en entornos económicos saludables, con niveles óptimos
de oferta de productos, estimulando de esta manera el proceso de demanda de los
mismos, y apoyados por una moneda sólida, que garantiza la capacidad
adquisitiva de los compradores.
Cuando se está en presencia de
entornos económicos recesivos(economías en recesión o depresión), las
características comunes que la definen son las siguientes: niveles de oferta
por debajo de los niveles de demanda(poco eficientes), debido al bajo estímulo
para producir bienes y servicios; índice de precios al consumidor influenciados
negativamente por variables macroeconómicas como la inflación, lo cual
convierte una cantidad importante de esos bienes y servicios poco accesibles
para el consumidor, debido a la caída de su poder adquisitivo.
En este punto, se presenta para
los encargados del marketing de las empresas como un verdadero reto diseñar y
ejecutar estrategias que engloben todos los aspectos necesarios para que el
intercambio de bienes y servicios entre la empresa y el cliente sea una
relación ganar-ganar; hay que tener en consideración las estructuras de costos
de los bienes y servicios, los márgenes saludables de ganancias que estos deben
generar, los costos asociados a publicidad y promoción de la marca, y no menos
importante, que el producto aparte de ser atractivo por sus características
para el consumidor, lo sea por su precio.
Este es, hoy por hoy, el reto de
la totalidad de las empresas que hacen vida dentro de Venezuela. Una nación que
se encuentra en medio de la que es, sin duda alguna, la peor crisis económica
de su historia republicana, con el petróleo en horas bajas, con indicadores de inflación proyectados en un
700% para 2016(los más optimistas), con una caída en su producto interno bruto
de 10%, y un gasto publico insostenible e inviable; esto se traduce en menos
producción, menor poder adquisitivo, y la seria posibilidad de que muchas de
estas empresas se conviertan en inviables en el corto plazo. En conclusión, más
que un reto, desarrollar actividades de marketing en Venezuela es
verdaderamente una misión, poco menos que imposible.
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