Cuando escuchamos el término “redes sociales”, llegamos a la conclusión de
que es uno de los inventos de este joven siglo XXI. Pero realmente el
constructo tiene como punto de partida el año 1995, con la creación del sitio
web classmates.com. Su propósito era volver a retomar el contacto entre
personas con afinidades comunes, en este caso excompañeros de universidad.
Además, la concepción de la red social está ligada a la influencia de la
llamada teoría de los seis grados de separación, según la cual toda persona en
el planeta está conectada a través de no más de seis personas. Era así pues,
cuestión de tiempo para que se tejieran redes entre personas conocidas, con
afinidades, gustos y preferencias comunes.
No obstante, el auge de las
mismas parte del año 2001. Portales como MySpace, y los ya conocidos y
ampliamente usados Facebook, Twitter, Instagram, traen consigo un sinfín de
posibilidades de comunicación, y se convirtieron en plataformas tan diversas y
útiles que en muchos aspectos han desplazado a los medios tradicionales de
comunicación.
El marketing en redes sociales, mejor conocido
como Social Media Marketing (SSM), ha llevado a una
dimensión completamente nueva el concepto de publicidad y promoción de las
marcas y productos de las empresas a nivel mundial. Parte de una premisa
básica, si el objetivo de las redes sociales es hacer viral una imagen, un
video o una noticia, el propósito fundamental del SSM es hacer viral una idea,
un producto, un servicio, en conjunto una marca comercial. Para que nos hagamos
una justa dimensión del inmenso potencial del SSM, especialmente para las
empresas pequeñas y medianas, unos datos puntuales: se escriben un promedio de
27 millones de tweets diariamente, así como se visualizan a través de YouTube
un estimado de 2 billones de videos. Proyectar la marca a través de estos
canales abre a las empresas la posibilidad de impactar numéricamente en un
público objetivo muchísimo más amplio que a través de los canales de
mercadotecnia tradicionales.
Otros factores que juegan a favor
del SSM, están en el costo bajo de inversión, siendo este elemento útil a la
hora de la obtención de beneficios económicos; también es útil a la hora de
segmentar los mercados objetivos, dirigiendo la estrategia a personas por edad,
genero, poder adquisitivo; así mismo se gana en flexibilidad a la hora de
determinar el éxito relativo de las estrategias implantadas, se puede seguir en
tiempo real a partir de la cantidad de visitas y seguidores del espacio
virtual. También se pueden realizar interacciones con el mercado objetivo,
permitiéndoles ser parte de la construcción de la estrategia de marketing; y
por último se pueden desarrollar canales de comunicación efectiva, servicios de
atención al cliente en tiempo real que le permitan a este sentirse apoyado
antes, durante y después del proceso de compra.
Hoy día vemos las redes sociales
como el pináculo de la innovación tecnológica, algo difícil de superar. Pero la
historia nos ha llevado a deducir que, eventualmente, algo vendrá a mejorar lo
ya existente, y sin duda alguna; el marketing como forma gerencial estará ahí para adaptarse a los cambios, como
siempre lo ha hecho.
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